La tragedia se multiplica. Los
rumores de posibles modificaciones a la Ley Orgánica de la Universidad Autónoma
de Chiapas que permitan la reelección del rector Jaime Valls Esponda cobran cada
día más fuerza, y su punto de apoyo está en el influyentismo del ministro Sergio
Valls Hernández, que en los momentos más propicios para coaccionar y detener
toda corriente de controversia es una garantía de buenos resultados. De tal
modo, pues, que el aún rector, con la peculiaridad que lo distingue (es un Don
nadie sin papito), otra vez tiene grandes posibilidades de seguir en el escenario
político.
Lo
más penoso del asunto no es el uso equivocado que le da al poder de la
envestidura el ministro Valls Hernández (que de algún modo debía de utilizar la
omnipotencia de la SCJN), sino el desprestigio educativo de la universidad.
Porque ¿qué ha significado Valls al frente de la UNACH? ¿Engrandecimiento?
¿Prestigio institucional? ¿Desarrollo educativo? ¿Hacer de la universidad una
herramienta sustancial para el empoderamiento del pueblo y para el desarrollo
económico, político y social de Chiapas? Definitivamente no. Y un periodo más
en la rectoría de la “Máxima Casa de Estudios”, vendría siendo algo así como una
ofensa al patrimonio chiapaneco y a la memoria del Dr. Manuel Velasco Suárez.
TERCER
INFORME
14 de
noviembre de 2013, auditorio de la Universidad Autónoma de Chiapas con sede en
Tuxtla Gutiérrez: El acto oficial en toda su magnificencia evidente, el rector
Jaime Valls Esponda lee un texto de buena voluntad o de entretenimiento
presupuestal ante la presencia de toda la fuerza disponible: ex rectores,
miembros del gabinete estatal y otros invitados especiales. “La UNACH se está
constituyendo en la mejor del sureste mexicano, y probablemente, en tiempos no
muy lejanos, en una de las mejores del país, con prestigio y reconocimiento
nacional e internacional”, dijo.
El tercer
informe de actividades de Valls careció olímpicamente de elocuencia y resultó
un tanto superficial, cayendo en el autoengaño que al final de cuentas no hace
más que acrecentar la tartufería de su propio autor: “Se distingue hoy (la
UNACH) por poseer instalaciones funcionales y modernas en las que se ofrece
servicios educativos de calidad, gracias que en los tres años de la presente
administración rectoral se ha invertido en infraestructura educativa más del
doble de los recursos ejercidos en los ocho años que les preceden”.
Ampliar el
presupuesto en infraestructura para que la universidad tenga presencia en más
municipios del estado y para que su configuración vaya de acuerdo con las
exigencias del tiempo no parece estar nada mal, ¿pero qué sentido tiene aplicar
más recursos en la construcción de inmuebles y en equipamiento tecnológico si el
rendimiento educativo está situado en el nivel 21 de 31 universidades del país,
según peritajes de los Comités Interinstitucionales de Evaluación de Educación
Superior? Esto viene siendo como la panacea jamás intentada por rector alguno:
darle a la institución todo lo que no necesita, para que su grandeza (en urbanización)
vaya de acuerdo con el tamaño del fraude.
“Estamos
convencidos de que la responsabilidad educativa que nos ha asignado la sociedad
nos compromete día a día y nos motiva a construir una universidad sobresaliente,
con mejores resultados en cada una de sus acciones”, repite Valls una y otra
vez lo que desde hace casi 40 años era una novedad; pero, eso sí, las palabras
del rector se emiten en la plenitud de su carácter teatral (Estamos
convencidos/Nos compromete/Una universidad sobresaliente), el único medio al
alcance para lograr la eficacia de la mentira.
PORRAS
QUE DESALIENTAN
El
hecho central de que hoy la UNACH esté atrapada en el vórtice de la injusticia y
esté encaminada por el portentoso fracaso académico, y que además de eso viva
bajo los efectos de la impunidad, es por la larga cadena de ultraje que
representa Jaime Valls Esponda. Así las porras de su ruina política:
-
“Jaime,
papucho, Juan te quiere mucho”
El 17 de noviembre de 2010, sale a la
luz un documento titulado “Manifiesto de Imposición”, rubricado por académicos,
investigadores, alumnos y personal administrativo de la UNACH, que decidieron
omitir sus nombres por temor a las represalias de Nemesio Ponce Sánchez, quien
se supo después fue el ejecutor del ardid. Y en él declaraban estar en contra
de la designación arbitraria de Jaime Valls como rector de la universidad,
argumentando que Valls no cumplía con dos de los cuatro requisitos (poseer experiencia
académica y ser una persona honorable de reconocido prestigio profesional)
establecidos en el artículo 12 de la Ley Orgánica y, además, ofrecieron para
conocimiento de la sociedad chiapaneca documentos que comprobaban la falta de
honorabilidad de Valls y los porqués él no podía ascender a un cargo de tan
vital importancia para el desarrollo de la entidad. No logró trascender.
Ciertamente, la h. Junta de Gobierno (lo
minúsculo de la “h” simboliza la falta de honorabilidad) está facultada para designar
al rector de la universidad, pero los intereses de los integrantes, que siempre
son primero y nunca van de acuerdo con los de la comunidad universitaria,
fueron comprados por Juan Sabines, que ya antes había sido coaccionado por el
Ministro de la SCJN (por el alfaquí, por el hombre de leyes y también
representante de la justicia) Sergio Valls Hernández, padre de Jaime; de tal
manera, que la violación a la ley interna fue flagrante y sin contriciones de
ningún género moral.
-
“Gasta,
gasta, gasta, que nadie dice basta”
Las
acusaciones de corrupción se dieron desde los primeros días de la
administración de Jaime Valls. El escandaloso caso que se dio en enero del 2012
por los cientos de miles de pesos gastados en la compra de computadoras
portátiles que el rector regaló a docentes amigos suyos sin ningún otro motivo
que por el puro capricho de poder hacerlo, fue el primer indicio de una
sucesión de reclamos por el mismo motivo: malversación al erario de la
institución.
A eso le
siguieron las bardas pintadas con la leyenda “Un Vals para Chiapas”, del que
nunca dio una explicación de la procedencia de los recursos que se utilizaron
para pagar senda publicidad; tampoco la dio por los miles de pendones que se
colocaron por todo el estado bajo el pretexto de anunciar la rendición del
Informe de Labores Legislativas de la hermana dip. María del Carmen Valls. Cabe
mencionar que el gasto empleado para difundir el nombre del rector se sitúa en
el rango de la obscenidad: millones de pesos gastados en imágenes televisivas e
instantáneas en las páginas de los periódicos estatales y nacionales.
Así que eso de
“Con mi equipo de trabajo me
comprometo a dejar finanzas sanas”, parece un mera inmersión en la fantasía,
porque lo mismo dijo al llegar al término de su etapa como alcalde de Tuxtla
Gutiérrez en el periodo 2008-2010, que al final de cuentas dejó una deuda
monstruosa con BANOBRAS, una lista de aviadores cuantificada en varios millones
de pesos y cientos de millones que hasta el momento siguen sin comprobar.
-
“Tú
tranquilo, Jaimito, lo negociará papito”
La posición
política que posee su padre Sergio Valls Hernández, que lo ha distinguido con amistades
de la talla de Carlos Salinas de Gortari, ha sido suficiente como para imponer
su punto de vista sobre las decisiones de gobierno más importantes.
Recientemente, en un lugar exclusivo en el Distrito Federal, se pudo apreciar
una reunión entre Sergio Valls y Emilio Chuayffet Chemor, Secretario de
Educación Federal, en la que además de compartir experiencias personales
hablaron sobre el futuro del junior Valls, pretendiendo extender la hegemonía
en el sector educativo.
***
Mientras
más se sabe de lo ocurrido ese día más se
aclara la “intención”: la UNACH como patrimonio de los Valls o el salto que
llevará a Jaime a regir los destinos de la educación en Chiapas.
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