En
la década de los cuarenta y principio de los cincuenta, existían al menos tres
requisitos para tener credibilidad política: guardar buenos principios dentro
de los estatutos orgánicos, trabajar con ética y llevar a cabo acciones que
redimiesen las condiciones de marginalidad de la colectividad. Hoy, supongo que
tristemente, el concepto credibilidad ha perdido vigencia en la moral de la
mayoría de los partidos.
Antes,
para que una agrupación política la obtuviera, bastaba con que se declararan
solemnemente de izquierda, arengar las buenas intenciones y ofrecer remedios a
los históricos problemas de la población, aunque estos fueran impracticables:
por supuesto, la ignorancia y el desinterés ayudaban en mucho a la estafa. Sin
embargo, hoy la población se ha vuelto más crítica debido a la inmediatez de la
información; hoy la gente somete al escrutinio público las acciones de los
partidos y de los actores; hoy todos se enteran por radio, televisión o
internet de los deleznables escándalos de corrupción e impunidad y lanzan el veredicto
a través de las redes sociales, que viene siendo algo así como el sanedrín de
los tiempos modernos.
En
la era actual, definida por la autonomía de la demagogia, la fuerza del ultraje
y la falta de propuesta de las agrupaciones políticas, resulta muy gratificante
y loable a la vez observar a un partido político congraciado con la sociedad.
Y, quizás, debido a la dificultad que causan estos factores el logro sea mayor
para el Partido Verde Ecologista de México, que ha llegado a consolidarse como
una alternativa política de éxito ante las circunstancias que envuelven el
ánimo del pueblo que, a lo largo del proceso democratizador, ha crecido
desconfiando en los partidos, rechazando la falta de legitimidad y sintiéndose
diariamente despojada.
Empero, el tema
básico en el Partido Verde es el cometido de Luis Fernando Castellanos Cal y
Mayor por hacer que la institución permanezca en la confianza de la gente y por
fortalecer la estructura política con tal de llegar fuertes a ese peligroso año
2015.
LA MISIÓN
Luis Fernando
Castellanos Cal y Mayor, joven político de
27 años de edad, recibe la dirigencia estatal del Verde Ecologista el 15
de junio de 2014, y en los primeros 100 días de iniciar la empresa visita 25
municipios con el propósito de compartir la plataforma política llamada Agenda de Unidad 122, que consiste en
promover la participación ciudadana, promover el respeto a los derechos
políticos de la mujer, promover el respeto y el cumplimiento de las leyes y la
promoción de la unidad.
Desde el día en que tomó
protesta dejó muy en claro que su tarea es lograr que la militancia
verde-ecologista se consolide y crezca de acuerdo con las exigencias de los tiempos
que nos ha tocado vivir. Y para lograr estos objetivos se ha sometido a una incansable
incursión por todo el estado, donde al recorrer municipio por municipio comparte
el importantísimo mensaje de que para que haya una sociedad más justa y
próspera se necesita de servidores públicos comprometidos, de hombres y mujeres
con verdadera vocación de servicio, que estén al tanto de las voces de la gente,
de sus inquietudes, palpando las necesidades que aquejan en cada rincón de un
estado desastrosamente abatido por la cerrazón y la ignominia de los que
abusaron del poder.
En la enérgica
campaña potenciadora, Fernando Castellanos se ha topado con el abrigo y apoyo
de la militancia, que comparte el ánimo y el fervor de un político que se ha
ganado la simpatía colectiva a base de trabajo, inteligencia y con ganas de
construir mejores condiciones de vida para la gente.
Castellanos Cal y
Mayor, es un hombre de familia con una preparación académica envidiable, pues
tiene en su acervo cultural la carrera de Leyes, un posgrado en Ciencias del
Estado cursado en Buenos Aires, Argentina, y estudios sobre Alta Administración
Municipal en el ITESM. Por lo tanto, el lenguaje correcto, el discurso eficaz,
la visión detallada sobre los fenómenos políticos que envuelven la época, va de
acuerdo al nivel y al criterio de sus facultades intelectuales. No hay
improvisación, sino una latente objetividad.
EL RETO
El 2012, el gran año
de la transición democrática, indudablemente, fue un buen año para el Partido
Verde: más de 600 mil votos de adeptos al partido fueron sustanciales para la
victoria en los comicios pasados para elegir gobernador. Y gracias al enorme
respaldo que recibió de la sociedad civil, hoy tutela el gobierno en uno de
cada tres municipios de la entidad. Al parecer, el partido ha fomentado en los
ciudadanos un proyecto de cambio indiscutible.
Luis Fernando
Castellanos tiene frente así un compromiso de gran envergadura: conducir al
partido verde por ese largo camino de victoria ya transitado y lograr que la
confianza de la gente siga acompañándolos. Y hace, además, idealizar a nivel
organizacional el modernismo político que está permeando en las las estructuras
políticas europeas cambiando la manera de hacer política.
El dirigente
Castellanos está comprometido a llevar al partido verde alejado de los
compadrazgos políticos, del paracaidismo presupuestal, del clientelismo, del
escándalo y de la corrupción. Y proponer que la democracia no es sólo
electoral, sino la vía más favorable para repartir los beneficios de salud,
educación, vivienda y económicos a una sociedad chiapaneca harta de promesas
incumplidas y ansiosa de una propuesta política que convenza.
Twitter: @_mariocaballero
Blog: mario-caballero.blogspot.mx
Email: yomariocaballero@gmail.com
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