EL SEÑOR DE LA CISTERNA


I

Ricardo Serrano Pino es un cínico. Con la insolencia que caracteriza a los ladrones, el ex diputado local por las siglas del PRD, cena todos los sábados con su familia en el restaurante Tok´s en plena provocación a los comensales, que tanto no se olvidan del fraude que cometió durante dos sexenios en la Secretaría de Infraestructura como no perdonan la burla y la canallada de aparecerse en público después de estar implicado en el insultante desfalco de más de 40 mil millones de pesos.

Cuando Ricardo Serrano Pino renunció a la dirección de la Secretaría de Infraestructura del Gobierno del Estado para buscar una curul en el Congreso local, una ola de razonamientos descubrió los motivos: El fuero le era necesario para quedar lejos del alcance de las leyes, porque de investigarse el fraude de muchos millones de pesos sustraídos de la Sinfra, su destino irremediable sería la cárcel.


II

        La fortuna acumulada por Ricardo Serrano es monstruosa, tanta así que para guardarla tuvo que darle otra función a la cisterna de su mansión, que como todas ésta no almacena agua para el servicio del hogar, sino pacas de dinero provenientes de los millonarias estafas que él fraguó en complicidad con su gran amigo Nemesio Ponce Sánchez, el director de la mafia que endeudó a Chiapas.

Estando al frente de la secretaría de infraestructura, todo el presupuesto de las obras públicas que pasó por sus insaciables manos, fue a parar, según comentarios, a esa cisterna.

En la rendición de cuentas del estado (el informe de entretenimiento presupuestal), en el renglón de las obras públicas, se anunciaba para regocijo y conocimiento del pueblo los cientos de millones invertidos en puentes, calles pavimentadas, carreteras, hospitales de vanguardia, escuelas de primer mundo, etcétera, que en papeles constituyeron la gloria del gobierno pero en el inventario físico significaron la frustración hiriente de la sociedad, porque en su mayoría no fueron terminadas y otras ni siquiera existieron. Lo más lamentable del engaño fue que sí se pagaron en su totalidad. Con sus obvias excepciones, por supuesto.

En el sexenio pasado, Serrano Pino tuvo una importante injerencia en las decisiones gubernamentales y en el ejercicio del dinero. El manoseado presupuesto de esa secretaría es tan solo un ejemplo de la terrible anarquía que imperó en el erario público para desdicha de los chiapanecos.

Dentro de las consecuencias por las violaciones a la ley y por los abusos de autoridad de Serrano Pino, se encuentra el enfado de cientos de empresarios chiapanecos que se dedican al giro de la construcción, porque aseguran que nunca fueron tomados en cuenta en las licitaciones. Y la verdad es esta: Nunca hubo una sola convocatoria a los concursos de obra pública, y fue porque en ese periodo no las hubo, ya que la secretaría como era propiedad del señor Serrano los únicos beneficiados fueron sus familiares, amigos y los que le mandara Nemesio Ponce (entre estos están los dueños de compañías de otros estados).

III

Como legislador Ricardo Serrano es una vergüenza, y como servidor público es un fracaso. En el catálogo de daños al estado están caminos abandonados, puentes destruidos, carreteras hechas pedazos y un listado de obras inconclusas. Demos un recorrido por la delincuencial historia de Serrano Pino:

En el año 2010, un grupo de campesinos de San Andrés Duraznal denunció ante las autoridades pertinentes el abandono de una carretera que se presume tuvo un costo de más de 23 millones de pesos que la empresa constructora ASSISI debió terminar, pero que al cabo de unos meses dejó inconclusa. Y como suele suceder con las constructoras que son solapadas por las autoridades, ésta empresa retiró sus herramientas, sus máquinas, su personal y se largó, dejando el camino intransitable. Como dato, ASSISI Construcciones, del estado de Puebla, cobró hasta el último centavo de la obra total.

Una vez hecho esto y teniendo la licitación en la mano, la constructora subcontrató la obra con otra empresa contando con la venia del flamante secretario Ricardo Serrano Pino, que sabía que estas acciones están tipificadas como delitos en la Ley de Obra Pública del Estado de Chiapas. Pero sin contriciones de ningún género, Serrano Pino otorgó el permiso y se la cedió a José Florencio Palacios Urbina, persona que no tenía ni la capacidad material ni la financiera para poder cumplir con las especificaciones técnicas que la obra requería.

Así es que el tramo carretero sin concluir, dejó incomunicadas a las comunidades de Jitotol y El Duraznal, incomunicación que presupuestariamente costó 23 millones de pesos que fueron embolsados entre Ricardo Serrano y las dos constructoras.

Esta es una de las tantas maniobras fraudulentas que hizo Ricardo Serrano, quien hasta hoy se cree intocable en Chiapas.

***

Ricardo Serrano Pino hace ostentación de una libertad inmerecida. Él, como Nemecio Ponce Sánchez, Yassir Vázquez Hernández, Carlos Jair Bolaños Cacho, Mauricio Perkins Cardoso, Alejandro Gamboa López y otros tantos más, debe estar en la cárcel pagando una deuda pendiente que tiene con la sociedad. La justicia, lamentablemente, es lenta, pero algún día, en el menos pensado, llega.

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