A todo mundo tomó por sorpresa el anuncio de que Mariano Díaz Ochoa, presidente municipal de San Cristóbal de las Casas, interpondrá denuncias por las anomalías financieras contra la administración de su antecesora Jerónima Toledo.
Una de dos. O Mariano Díaz tuvo de repente un flashazo de la divinidad que lo convirtió en un hombre honesto, o nos está queriendo dar atole con el dedo.
Porque su inesperado anuncio surge precisamente a escasos días del asesinato del periodista Fredy López Arévalo, quien en reiteradas ocasiones lo señaló de diversos delitos e irregularidades. Una de ellas era su presunto vínculo con las bandas criminales que operan en esa ciudad.
No se le contradice, por supuesto, que Jerónima Toledo haya encabezado varios, sino muchos actos de corrupción durante su cuestionable gobierno. Pues varias veces fue acusada de desvío de recursos públicos, de entregar obras por adjudicación directa y enriquecimiento inexplicable.
Pero una cosa es eso y otra muy diferente que nos asegure que demandará a la exalcaldesa, sobre todo cuando hay indicios de que entre él y Toledo Villalobos hubo un pacto para que ella le entregara la presidencia municipal.
Que se engañe quien quiera dejarse engañar. Mariano Díaz nunca ha sido un político ni medianamente con autoridad moral como para creerle que tratará de hacer justicia por la corrupción de su predecesora. Más bien, todo apunta que quiere levantar una cortina de humo para desviar la atención que hay sobre el caso López Arévalo que, sin duda alguna, ensombrece su incipiente gobierno.

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