Si algo ofende más en un político es su cinismo y falta de congruencia. Como el de Sonia Rincón Chanona, quien ahora que es nuevamente diputada federal, no por méritos sino gracias a Morena y a la popularidad del presidente López Obrador, sale a las redes sociales a decir que trabajará para alcanzar el cambio verdadero, que como miembro de la Comisión de Educación reitera su compromiso con los niños y jóvenes estudiantes de México y que siente orgullosa de ser maestra.


¿Cómo puede alguien ser tan cínico e incongruente?


Si en verdad quiere lograr el cambio verdadero, ¿por qué no empieza por limpiar su imagen, que desde sus inicios en el PRI no hizo otra cosa que abusar de los cargos públicos?


Si en verdad está comprometida con la educación, ¿por qué no hizo nada por solucionar el déficit educativo de Chiapas en las dos ocasiones que fue secretaria de Educación en el estado, o la vez que fue dirigente de la Sección 40 del SNTE o las muchas veces que ha sido diputada federal?


Porque lo que se sabe es que ella estuvo presuntamente implicada en actos de corrupción, venta de plazas, desvío de recursos públicos y represión al gremio magisterial.


Incluso, se dice que ahora mismo está utilizando grupos de choque para desestabilizar a la Sección 40, pretendiendo imponer en la dirigencia a uno de sus lacayos.


Sonia Rincón no es digna representante de nadie, mucho menos de la Cuarta Transformación, ya que si en algo reprueba tanto como maestra como funcionaria, es en no mentir, no robar y no traicionar. 


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