Las imágenes son terribles: un grupo de inmigrantes armados con palos y piedras persiguiendo a elementos de la Guardia Nacional, quienes corren hacia los camiones en busca de refugio y tratando de escapar de la cruenta investida.


Esta situación que se salió de las manos, se trataba de un intento de las autoridades federales por frenar el avance de la caravana migrante que busca llegar a la capital del país, para solicitarle al presidente que les permita llegar a su destino: Estados Unidos.


Se ve, asimismo, a un elemento descalabrado que es cargado entre cinco y diez migrantes, quienes después de dejarlo sobre el pavimento de la carretera, lo despojan de su equipo de protección.


El resultado final del enfrentamiento: varios lesionados por parte de las autoridades y un centenar de migrantes detenidos.


¿Hasta cuándo dejaremos de ver este tipo de episodios? O mejor dicho, ¿qué necesidad hay de que este tipo de hechos se siga repitiendo y cada vez con mayores consecuencias?


El presidente López Obrador debe insistir al gobierno estadunidense que respalde el proyecto de llevar los programas como “Sembrando Vida” a los países centroamericanos o que de plano cambie su política migratoria. Porque esta gente lo único que pide es una oportunidad de trabajo que le brinde mejores condiciones de vida, y no por eso merece que sus derechos sean trasgredidos.


No hay ninguna necesidad, mucho menos por parte nuestra, de perseguir a los migrantes, maltratarlos o que alguna autoridad mexicana sea lesionada, y nomás por el hecho de que allá, en Estados Unidos, no los quieren.



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