El caso de Rosario Robles toma cada día rumbos más extraños. Conociendo que no se le acusa directamente por el desvío de casi 7 mil millones de pesos de recursos públicos y que los cargos en su contra no ameritan su encarcelamiento, ¿por qué solo ella está en la cárcel?
Se sabe que en esta trama, conocida como la Estafa Maestra, hubo muchos implicados. Uno de ellos fue Emilio Zebadúa, quien fue oficial mayor de Robles tanto en la Secretaría de Desarrollo Social como en la Sedatu. Además, de haber sido la persona de todas sus confianzas.
Él fue el que operó con la Secretaría de Hacienda y el que manejó el mundo de dinero que fue desviado para el financiamiento de los proyectos políticos del gobierno de Peña Nieto. Aun sabiéndose eso, está libre, mientras su jefa permanece en la cárcel desde hace dos años.
El caso se pone más extraño todavía. Si a Rosario Robles la culpan de haber tomado dinero público, ¿dónde está el dinero?
Es cierto, durante los seis años que fue secretaria de Estado se daba una vida de lujos, pero ahora no tiene ni para pagarles a sus abogados, es decir, no acabó multimillonaria como muchos otros exfuncionarios del peñismo. No como Emilio Zebadúa, a quien se le atribuye la compra de varios departamentos en Miami valuados en varios millones de dólares.
Ante este tipo de contradicciones, tal parece que Rosario Robles está en la cárcel porque es incómoda al grupo en el poder y no por un acto de justicia.

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