La
pérdida de millones de empleos en el país y el aumento en la tasa de violencia
de género son dos temas que a todos deberían preocupar.
A
la par de la tragedia de decenas de miles de familias mexicanas que perdieron a
un ser querido, víctima del covid, la crisis sanitaria ha provocado otros
daños. Por ejemplo, sólo en abril 12 millones y medio de personas se quedaron
sin trabajo, según la cifra más reciente del Instituto Nacional de Estadística
y Geografía. Quienes trabajan en el sector informal sostienen que no tienen
opciones, y quienes tenían un contrato y lo terminaron, están recurriendo a
tribunales o a retirar los fondos destinados para su pensión de la vejez. En
verdad, una situación muy difícil.
Lo
que viene a empeorar el asunto es que muchas empresas en el país no quieren
liquidar a los trabajadores. Como el caso de Rafael López, exempleado del
consorcio Grin, en la Ciudad de México, quien junto con cien de sus compañeros
fueron despedidos sin la liquidación que les correspondía. Sólo les dijeron que
la empresa estaba en quiebra, y pues se fueron a pleito.
Cuenta
López: “Se llegó a un acuerdo que no era específicamente la liquidación de ley.
¿Por qué la aceptamos? Porque teníamos que comer, porque hay quien tiene a la
madre enferma, al padre enfermo, niños pequeños. Yo tengo una niña de cinco
años y es mi prioridad. Yo puedo dejar de comer, ella no”. Tristemente, ya han
pasado más de tres meses y Rafael, de 48 años, todavía no encuentra empleo.
Un
amigo mío, contador, que tiene una discapacidad motriz a raíz de un accidente
que sufrió hace varios años, fue despedido y, como Rafael López, sólo con el 50
por ciento de la liquidación que le tocaba por ley. Repentinamente, la empresa
para la que trabajaba le notificó su despido. A finales de abril, sin más ni
más, ya muchos en el corporativo no estaban trabajando debido al confinamiento.
Lo mandaron a llamar y le dijeron que el 30 de ese mes era su último día de
trabajo. “Pregunté si había un motivo, si había hecho algo mal, y nomás me
contestaron que fue decisión de la empresa y que era mi último día”, me contó.
Mi
amigo teme que por ser parte del grupo vulnerable por su discapacidad le cueste
mucho conseguir un nuevo trabajo. Mientras tanto, ha contactado a antiguos
clientes y les llevaba su contabilidad a las tienditas de la esquina. Se fue a
vivir a casa de su mamá para no pagar renta.
Por
otro lado, México es un país donde trabajan más de 10 millones de personas en
la informalidad, pero si se quedan sin trabajo ellos no pueden retirar de su
fondo para la vejez, como lo hicieron Rafael López y mi amigo, y por la
sencilla razón que no tienen uno. Tampoco pueden alegar despido ilegal, pues no
tienen contrato.
En
días recientes, el presidente López Obrador dijo que estima que en este mes
comenzará la recuperación económica. Dudo que sea cierto. Menos aún cuando
organismos internacionales y el propio Banco de México pronostican una
contracción de la economía cercana a los dos dígitos, por lo que difícilmente
las empresas vuelvan a reabrir sus puertas y se recuperen los empleos perdidos.
VIOLENCIA DE GÉNERO
De
la otra asignatura se sabe que a nivel global 243 millones de mujeres y adolescentes
entre 15 y 49 años han sido víctimas de violencia física o sexual a manos de su
pareja o de un pariente. 137 mujeres son asesinadas a diario en el mundo por un
miembro de su propia familia. Otro dato terrible es que menos del 40 por ciento
de las mujeres que sufren violencia buscan algún tipo de ayuda y menos del 10%
recurren a la policía.
En
México, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones
en los Hogares, 43.9% de las mujeres han padecido algún tipo de violencia a
manos de su pareja o expareja. Entre enero y febrero de 2020 se han registrado
166 presuntas víctimas de feminicidio y 466 se consideran homicidio doloso. En
esos dos mismos meses se contabilizaron 9 mil 941 mujeres con lesiones dolosas.
También se atendieron 40 mil 910 llamadas de emergencia al 911 relacionadas con
incidentes de violencia contra las mujeres.
GRAN LABOR PARA CHIAPAS
En
Chiapas, la Comisión del Trabajo y Previsión Social y la Comisión Especial para
la Procuración de Justicia Vinculadas a los Feminicidios del Congreso del
Estado han dirigido acciones concretas para atender estos dos temas que también
están mostrando afectaciones a nivel estatal.
No
sé por qué, pero en México a veces no nos gusta reconocer que nuestros
representantes estén cumpliendo su labor parlamentaria. Preferimos
concentrarnos en nuestras penurias. Denostar si cabe el caso. Hoy, por eso,
quiero reconocer las acciones que están haciendo algunos de nuestros diputados
locales. Lo considero el cambio de paradigma más importante en varias
legislaturas, sobre todo pensando que hace no mucho tiempo el parlamento
chiapaneco fue comparsa del poder Ejecutivo.
La
diputada Haydeé Ocampo Olvera preside esas dos comisiones. Hace poco, junto con
los demás integrantes de la Comisión del Trabajo, sostuvo una reunión de manera
virtual con el secretario de Economía y del Trabajo, Yamil Melgar Bravo. Acordaron,
Ejecutivo y Legislativo, trabajar en conjunto en diversos temas que son
prioridad para la reactivación económica del estado ante la pérdida de empleos.
Entre esos temas está la guía para la reapertura de las actividades económicas,
el avance de los créditos del programa Impulso Nafin. Asimismo, los avances en
la reforma laboral y el estatus del trabajo infantil.
Sin
duda, esos trabajos que se vienen realizando mediante una agenda coordinada son
necesarios y una manera eficaz de cómo enfrentar lo que está sucediendo con la
economía y con el empleo en Chiapas.
Aparte,
Ocampo Olvera ha sido una de las primeras y pocas legisladoras chiapanecas que
ha puesto sobre la mesa el tema de los feminicidios en el estado. Fue su
inspiración la que dio vida a la Comisión para los Feminicidios. Y desde ese
encargo ha propuesto que la paridad de género sea un compromiso del Estado y
parte de una agenda incluyente dentro de los partidos. También ha organizado
foros para fortalecer los derechos políticos de las mujeres, argumentando que
son éstas ejemplo de lucha y liderazgo.
La
Comisión de Feminicidios puede considerarse exitosa ya que desde su creación ha
impulsado iniciativas que han dado un paso importante en el combate a la
violencia de género, como la línea de atención a víctimas de violencia que se
puso en marcha en el municipio de Pichucalco. Igualmente, por lograr que desde
el gobierno se reconozca el costo y las consecuencias devastadoras de la
violencia contra las mujeres.
A
partir de ello se abrió la posibilidad de iniciar transformaciones culturales
para la erradicación de prácticas misóginas en los centros de trabajo y escuelas;
para eliminar el sexismo en el uso del lenguaje; para reconocer el valor de la
mujer en el trabajo profesional y doméstico, y enfrentar las desigualdades con
el uso correcto de las leyes y el respeto a los derechos.
En
conclusión, ¡qué gran labor se está haciendo desde esas comisiones legislativas!
Conociendo el horrible panorama tras la crisis sanitaria no hay sino que darles
la bienvenida a las voces, como la de la diputada Haydeé Ocampo, que exigen
radicalmente una atención radical a estos problemas. ¡Chao!
yomariocaballero@gmail.com

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