A
lo largo de su carrera política, José Uriel Estrada Martínez se ha
caracterizado por su ambición y oportunismo. No es un político de lealtades ni
de ética. Quizá sea por una convicción ideológica, pero también porque el
Estado lo ha tratado muy bien. Tan bien, que hoy es un hombre poderoso y rico.
Prácticamente toda su vida laboral ha sido en el sector público, donde ha
logrado acumular una riqueza que ya quisieran tener muchos políticos en el
estado.
Casi
desde que terminó sus estudios académicos se dedicó de tiempo completo al servicio
público. Mantuvo estrechas relaciones con algunos personajes del PRI y del PRD.
Como José Ángel Córdova (q.e.p.d.), su mentor, quien fue un político ruin que siendo
diputado local operó cacerías políticas en contra de los opositores de Juan
Sabines Guerrero, que además estuvo acusado de corrupción, abuso de poder,
despotismo y enriquecimiento ilícito.
Al
lado de Ángel Córdova, Uriel Estrada ocupó el puesto de director de
Investigaciones Legislativas en el Congreso del Estado de Chiapas.
De
enero de 2013 a septiembre de 2015, fue Administrador General en el Juzgado de
Garantía y Juicio Oral y durante los tres años siguientes fue Coordinador de
Administradores del Sistema Acusatorio, ambos cargos dentro del Consejo de la
Judicatura del Estado.
Una
carrera no muy larga, pero sí exitosa. Primero en el parlamento local, luego
dentro de la órbita del Poder Judicial del Estado. Y vaya que le ha redituado
desde el punto de vista político, sobre todo tomando en cuenta que actualmente
es titular de la Auditoría Superior del Estado de Chiapas.
ENCIERRO POR TORTURA Y HOMICIDIO
En
2006, Uriel Estrada fue arrestado por el caso de tortura y ejecución extrajudicial
del líder campesino Reyes Penagos Martínez, quien fue detenido durante un bloqueo
de la Unión Campesina Popular Francisco Villa el 16 de diciembre de 1995.
Los
campesinos mantenían bloqueada la carretera del municipio Ángel Albino Corzo en
exigencia de apoyos para el campo, por lo que el Gobierno del Estado ordenó un operativo
para desalojar la vía donde fueron detenidas al menos 17 personas, entre ellos
Reyes Penagos.
Cuando
sucedieron los hechos, el hoy auditor superior se desempeñaba como Fiscal Especial
para el caso Jaltenango en la extinta Procuraduría General de Justicia del
Estado, del que era responsable de investigar los asesinatos de los candidatos
Antelmo Roblero y Rito Solís, del PRD y PRI, respectivamente.
De
acuerdo con las investigaciones, el líder campesino había sido golpeado desde
su detención por elementos de la policía y luego de ser trasladado a los
separos se ordenó que él y otras dos personas fueran separadas del resto de los
detenidos.
Esas
otras dos personas eran Enrique Flores González y su hija Julieta Flores
Castillo, también compañera de Reyes Penagos, quienes fueron torturados por ministerios
públicos y agentes judiciales por órdenes de Uriel Estrada. Les introdujeron
gases en sus fosas nasales, les colocaron vidrios molidos en sus pies, fueron
golpeados y durante los días que estuvieron privados de su libertad de manera
clandestina no recibieron agua ni alimentos. Querían hacerlos confesar de su
participación en el secuestro y asesinato del doctor Rito Solís.
A
Reyes Penagos le inyectaron sustancias tóxicas y le presionaron sus testículos.
A Julieta Flores, además de los maltratos antes descritos, también le arrojaron
agua de Tehuacán con chile en la nariz y alega que fue violada durante el
tiempo de su detención.
El
18 de diciembre de 1995, en las primeras horas de la mañana, Reyes Penagos fue
trasladado a un terreno donde siguieron golpeándolo, y finalmente fue ejecutado
de un disparo en el pecho.
Por
recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, once años después de los acontecimientos,
en febrero de 2006, detuvieron a cuatro funcionarios públicos, entre ellos José
Uriel Estrada Martínez, como autores materiales del homicidio de Reyes Penagos.
AUDITOR ESPURIO
En
la madrugada del 31 de diciembre de 2018, Uriel Estrada resultó electo entre
una terna que incluía a los contadores públicos José Alberto Zamora y René Cruz
Montalvo, como auditor superior, cargo que desempeñará para un periodo de ocho
años. No obstante, el expresidiario ocupa el cargo de manera ilegítima.
En
primer lugar, el Artículo 71 de la Ley de Fiscalización Superior del Estado de
Chiapas determina que quien pretenda ocupar el cargo de auditor superior deberá
“gozar de buena reputación y no tener antecedentes penales”. Y Uriel Estrada,
como hemos visto antes, estuvo en prisión por la tortura y ejecución de un
líder campesino.
Por
otro lado, la fracción segunda de ese mismo artículo requiere que para ser auditor
superior se deberá contar al momento de la designación con una experiencia
mínima de cinco años en actividades o funciones relacionadas con el control y
fiscalización del gasto público, política presupuestaria, evaluación del gasto
público, del desempeño y de políticas públicas, entre otras. Los cargos que
antes ejerció Estrada Martínez nada tienen que ver con esas actuaciones.
Además,
sus conocimientos académicos no tienen ninguna relación con el puesto que hoy
ostenta. Es licenciado en Derecho, sí, una profesión que admite dicha ley para
ser auditor, pero jamás él la ha relacionado con la fiscalización de recursos,
requisito también exigido y con una antigüedad de diez años. Y si estuvo en
prisión, tampoco tiene la antigüedad. ¿Cómo lograrla estando encerrado en una
celda?
AUDITOR CORRUPTO
Ahora
bien, en el dicho Uriel Estrada se define como férreo combatiente de la
corrupción e impunidad. Pero en los hechos presuntamente extorsiona a los
presidentes municipales a cambio de protección. Tal como lo dio a conocer el
alcalde de Reforma, Herminio Valdez Castillo, quien estando en una borrachera
les habló a sus contertulios de que era intocable y que nadie le haría nada por
el desvío de los recursos de la obra pública municipal: “Todo está arreglado.
No van a molestarnos, ya me arreglé con el mero mero de la Auditoría Superior”.
Hay rumores de que cada
mes los ediles envían alrededor de 300 mil pesos mensuales a la Auditoría
Superior del Estado para comprar impunidad.
En días recientes, el
Diario de Chiapas dio a conocer que el auditor Uriel Estrada estuvo involucrado
en dos iniciativas de ley que buscaban menoscabar la democracia y la voluntad
del pueblo.
Pues en un acto de
oportunismo quiso arrebatarle el cargo a Ismael Brito Mazariegos (secretario
general de gobierno, quien goza de toda la confianza del gobernador del estado
y que está muy por encima del auditor espurio) lanzando una iniciativa que
proponía realizar la elección de presidentes municipales en fechas distintas a
la del presidente de la República, gobernador y legisladores federales y, la
otra, que trataba de alargar a 3 años y 3 meses el periodo de duración de los
integrantes de los Ayuntamientos. Algo así como la “Ley Bonilla”, pero fracasó
por su propia incompetencia y estulticia.
Uriel Estrada no debería
ser parte de la Cuarta Transformación no sólo porque no cumple con los
requisitos legales, sino también por fomentar la corrupción. Lo que le falta de
ética, le sobra de ambición. Su nombramiento, sin duda, fue como poner al perro
a cuidar la longaniza. ¡Chao!
@_MarioCaballero

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