No
es Amadeo Espinosa Ramos una persona de fiar. Es un charlatán. Miente en todo
momento. Es traicionero. Un vividor que ha amasado una fortuna inexplicable. Es
un oportunista que cuando ve jugosas ganancias es capaz de pasar hasta sobre su
propia madre.
Ha
sido diputado local, dos veces diputado federal y senador de la República,
todas por la vía plurinominal. En las elecciones de 2015 pecó de soberbia y
concursó por la diputación federal del distrito IX en Tuxtla Gutiérrez, pero ni
su familia votó por él, quedó demostrado el hartazgo que la sociedad tiene
sobre el Partido del Trabajo, dirigido por Espinosa y una pandilla de maestros
que abandonaron las aulas para volverse caciques
del partido, y vaya que les ha ido bien.
ELBA
ESTHER
Amadeo
Espinosa es maestro de educación primaria, egresado de la Escuela Normal Rural
Mactumatzá en el año de 1975. Nunca pisó un salón de clases, pero eso no
impidió que llegara a convertirse en líder magisterial.
Hoy,
niega conocer a la maestra Elba
Esther Gordillo Morales, cuando durante años la ex poderosa maestra fue su
principal promotora política.
Amadeo
Espinosa inicia haciendo política dentro del magisterio federal con Julio
Peralta Esteva, ex dirigente de la sección 7 del Sindicato Nacional de
Trabajadores de la Educación (SNTE), de quien fue su maletero, mozo, aliado,
cómplice y gran amigo, y para llegar aquí pasaron largos años.
Por
la relación cercana que tuvo con Peralta Esteva en la dirigencia general del
SNTE, es por lo que Amadeo Espinosa llegó a conocer a Elba Esther Gordillo. Y poco
a poco fue acercándosele a la maestra, aprendiendo sus gustos, cumpliéndole
caprichos, susurrándole al oído, a llevarse de pellizcos, entre otras sutilezas.
Y una vez que sintió tener la confianza de Gordillo, no desaprovechó ninguna oportunidad
para gritar a todo pulmón “¡Elba Esther
es mi madre!”, confesión que hacía para que todos supieran que detrás de él
estaba la dueña del magisterio más grande de América Latina y que por eso
merecía ser tratado con respeto y honor.
Corría
el año de 1994, Julio Peralta tenía que abandonar el liderazgo seccional por
conflictos de abuso de autoridad que lo habían puesto en contra de los maestros.
Antes de abandonar la dirigencia intentó dejar un suplente a modo pero fracasó.
A la sazón, Elba Esther Gordillo tuvo que viajar de inmediato a la ciudad de
Tuxtla Gutiérrez y convocó a una reunión en el hotel Camino Real.
Ahí,
la maestra Gordillo impuso a Amadeo Espinosa como sucesor de Julio Peralta, pero
la decisión no fue bien recibida por el magisterio. Nadie quería al lacayo de
Peralta al frente de la sección 7, así que un grupo inconforme con la
determinación de Elba Esther se apoderó del lugar donde se estaba celebrado el
congreso seccional y exigió un dirigente conforme los estatutos, elegido por
los maestros y que fuera alguien ajeno al grupo de Peralta.
Poco
tardó el gusto. La maestra Gordillo aplacó con gritos de rabia a la muchedumbre
y amenazó de muerte a los revoltosos si no aceptaban su decisión.
En
la mañana siguiente, todos los periódicos en el estado dieron a conocer que en
horas de la madrugada Amadeo Espinosa Ramos había recibido el nombramiento como
nuevo dirigente de la sección 7 del SNTE por el periodo 1994-1998.
EL
SECUESTRO DEL PT
Pero
sin lugar a dudas el éxito político y la riqueza de Amadeo Espinosa provienen
del Partido del Trabajo.
Fue
el ex gobernador Julio César Ruiz Ferro quien sacó a Amadeo Espinosa de la
podredumbre y la miseria en la que vivía, comiendo mal y vistiendo peor. Hoy,
ya en nada se parece a aquel joven famélico
que usaba andrajos en lugar de ropa y mendigaba mendrugos de pan entre sus
compañeros normalistas.
Esta
historia empieza con la imposición de Ruiz Ferro en el gobierno del estado.
Eduardo Robledo Rincón había sido echado a patadas del estado por su
mediocridad y por solicitud del ex obispo de San Cristóbal de las Casas, Samuel
Ruiz.
Así
fue que desde Los Pinos Ernesto Zedillo manda a Ruiz Ferro a Chiapas a cubrir
un interinato. Sin embargo, Julio César Ruiz era un perfecto desconocido para
los chiapanecos, un ser insignificante, incapaz de gobernar un estado lastimado
por los conflictos del poder, la corrupción y la falta de justicia. De tal
manera, que al verse Ruiz Ferro en la soledad, comandando un gobierno que
navegaba en la ilegitimidad y el descredito, buscó aliados para que acompañaran
su gobierno, que lo abrigaran, que le dijeran “Tú eres mi gobernador”, porque
eso era lo que necesitaba: apoyo y cariño, mucho cariño.
Y
en ese preciso momento apareció Amadeo Espinosa junto con una caterva de
“profes” con los que fundó en Chiapas el Partido del Trabajo: una supuesta
alternancia política que sólo ha servido para la rapiña y enriquecer a
políticos deshonestos.
Julio
Ruiz Ferro amamantó con dinero público a Espinosa Ramos y su partido, y en pago
recibía aplausos y complicidad. Con eso inicia Amadeo su pestilente carrera
política, llena de corrupción, abusos de poder, impunidad y con millones de
pesos provenientes del erario de Chiapas.
Desde
esos tiempos, Espinosa es el dueño del PT, esa institución política con la que
se beneficia sin recato, repartiendo los escaños legislativos con Hugo Robledo
Gordillo, Abundio Peregrino García, Sonia Catalina Álvarez, Mario Humberto
Vázquez López, y Carlos Mario Estrada Urbina, sus cómplices y files servidores.
Ellos
impiden la inclusión de gente nueva en el partido y en cada periodo de
elecciones escogen los mejores puestos, los más pagados, en los que no tengan
que invertir un solo peso y ganarlo sin el menor esfuerzo. Por eso no es de
extrañarse la riqueza que tienen y las relaciones políticas, pues ya hayan sido
diputados locales, federales y senadores, siempre bajo la figura plurinominal.
DEFENSOR
DE DELINCUENTES
Cuando
se da la noticia del arresto de Pablo Salazar Mendiguchía, Amadeo Espinosa fue
el primero en tachar de cacería política lo que era simple y llana justicia
para el pueblo de Chiapas.
La
actitud tomada por Espinosa Ramos era entendible, ya que él había sido diputado
local en la LXI legislatura precisamente por el apoyo de Pablo Salazar, periodo
en el que también se convirtió en el brazo ejecutor del ex gobernador para
amedrentar y avasallar a la oposición del gobierno. Y su lealtad a Salazar fue
a tal grado que durante todo el tiempo que éste estuvo preso en el penal de Huixtla,
Amadeo lo visitó casi a diario.
De
esa misma forma, fueron entendibles los alegatos de Espinosa en contra del aparato
ministerial que había encontrado culpable a Pablo Salazar del fraude de 104
millones de pesos al patrimonio del estado y que lo acusó por los delitos de
asociación delictuosa, peculado, entre otros.
Meses
antes de la detención de Salazar Mendiguchía, Amadeo habían hecho un pacto que
le daría impunidad a Salazar detrás del fuero constitucional. Pero se
frustraron los planes.
El
pacto consistía en que Amadeo Espinosa le vendería a Pablo Salazar una
senaduría plurinominal del PT por 50 millones de pesos. Con eso, Amadeo se
volvería más rico de lo que era y Pablo seguiría sin pisar la cárcel y fuera
del alcance de la justica. Pero el negocio se les vino abajo por la oportuna
intervención de la policía que detuvo al ex gobernador en el aeropuerto de
Cancún.
En
julio de 2010, Amadeo Espinosa armó hasta la médula a un grupo guerrillero de
Villahermosa, Tabasco, con el propósito de incendiar las instalaciones del
ayuntamiento de Palenque, Chiapas. El objetivo era obligar a las autoridades para
que liberaran a Alfredo Cruz Guzmán, amigo de Espinosa Ramos, que meses antes había
sido detenido por el millonario atraco a las cajas municipales, siendo además
sujeto de investigación por presuntos nexos con el crimen organizado de Tabasco
y lavado de dinero.
Amadeo
Espinosa dijo que Cruz Guzmán era inocente de los cargos y, por lo tanto, un
“chivo expiatorio”.
LA
ÚLTIMA PALABRA
La
palabra democracia significa “poder
del pueblo”. De esta manera, es la sociedad la quien tiene la última palabra en
las decisiones del Estado.
Si
nadie votó por Amadeo Espinosa en las elecciones pasadas es obvia la
repugnancia. Así que estamos a un año de imponer nuestra decisión y hacer valer
nuestro derecho para hacer desaparecer la carrera política de este vil
personaje que nada más nos ha ultrajado y ha utilizado los cargos legislativos
para defender criminales, enriquecerse y tener impunidad. ¡Acuérdese! ¡Chao!
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmaill.com
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