Tuxtla
Gutiérrez es una ciudad cosmopolita, habitada por gente de todas las regiones
del estado e incluso por hombres y mujeres venidos de países lejanos. Y es por
ello que Tuxtla es un lugar rico culturalmente hablando, con tradiciones y costumbres
que lo embellecen y hacen de él una comunidad mixta, con un crecimiento
acelerado que al final de cuentas representa una opción de vida.
Sin
embargo, desde hace muchos años, Tuxtla, según las estadísticas y la
cosmovisión de la sociedad que la ocupa, ha tenido que amoldarse a la ruina
sistemática de cada gobierno, a la falta de alternativas para una vida digna, a
ser un pueblo enfrentado a sus necesidades reales de vivienda, servicios básicos
y empleo, cayendo en un círculo vicioso que es la negación oprobiosa en cada
trienio.
Y
aunque duela decirlo, Tuxtla es una ciudad sumida en la pobreza que
paradójicamente ha sido botín para los que la han gobernado. Es una metrópoli con
una vanguardia de mentiras, construida a lo largo de los años bajo los
caprichos del poder donde han predominado la corrupción, la complicidad y la
impunidad; es un espacio donde todo se ha permitido, donde todo se ha tolerado,
menos la deslealtad al régimen en turno.
Es
por eso que en estos tiempos que toca decidir por la configuración de la estructura
gubernamental, resulta necesario sopesar racionalmente las propuestas políticas
y no dejarnos llevar por discursos almibarados o por el calor del momento para
no volver a cometer los errores del ayer, mismos que devinieron en la
catástrofe social y económica que nos ha seguido a través de la historia.
El
sábado 13 de junio de 2015, Fernando Castellanos Cal y Mayor presentó su
registro ante el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana para
postularse como candidato a la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez. Y lo
hizo bajo el beneplácito de las autoridades electorales, la de los partidos que
lo respaldan y la de la gente que se reunió en el lugar para testificar el
surgimiento del que hoy representa una esperanza para Tuchtlán.
Ahora,
¿por qué votar por él? ¿Qué ha hecho como para ser merecedor de la confianza de
la sociedad? ¿Es digno de portar la envestidura de alcalde? ¿Bajo qué criterios
podemos basarnos para pronosticar que él podrá con el cargo y que él construirá
la brecha por la cual caminará Tuxtla hacia el progreso y estabilidad que tanto
necesita? ¿Es aconsejable para los tuxtlecos apostarle otra vez a la juventud,
ahora la de Castellanos Cal y Mayor, después de haber tomado aquel trago amargo
de hace seis años?
FERNANDO
CASTELLANOS
Fernando
Castellanos Cal y Mayor es un joven de 29 años de edad, padre de familia y
poseedor de una preparación académica envidiable, pues es un abogado egresado
de la Universidad del Valle de México, con estudios de posgrado en Ciencias del
Estado por la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina.
Además, cuenta con la especialidad en Alta Administración Municipal cursada en
el ITESM, y de otros diplomados que enriquecen su gran acervo educativo.
Muy
a pesar de que cohabitamos en un clima de hostilidad política, donde el desprestigio
de los partidos y la falta de moral en los principales actores han creado en la
sociedad el hartazgo por todo aquello que se llame política, es de reconocer
cómo Castellanos Cal y Mayor se ha congraciado con el pueblo capitalino,
personificándose en él ese liderazgo que hacía falta para creer que aún hay
quienes proponen un cambio ideológico de cómo hacer y de cómo concebir a la
política como el mejor medio para el desarrollo de los pueblos.
A
su corta edad, Fernando Castellanos es un político exitoso: Desde hace nueve
años pertenece a las filas del Partido Verde Ecologista de México, y su
capacidad para hacer política lo llevaron desde la Secretaría de Asuntos de la
Juventud, que fue su primer encomienda, hasta la Dirigencia Estatal del PVEM
que desempeñó con gran inteligencia para fortalecer al partido y consolidarlo
como uno de los organismos más importantes de la entidad.
Cuando tenía 26 años
se convirtió en diputado local, haciendo de su mandato un vínculo entre la
sociedad y el gobierno, gestionando importantes obras públicas que beneficiaron
a sectores amplios de la sociedad tuxtleca. En el Congreso del Estado fue
Presidente de la Mesa Directiva y Presidente de la Junta de Coordinación Política,
encargos que le permitieron adquirir más experiencia, palpar la situación de
nuestro estado para tener el conocimiento real y proponer soluciones, y también
por ellos logró crecer en el servicio público cerca de la gente, trabajar con
ella, junto a ella.
Y en él se comprueba
que nada tiene que ver la juventud con la inexperiencia cuando hay talento, sagacidad
y voluntad para hacer el bien común. Y aquí no podemos hablar de que sus actos
son meras improvisaciones, ya que a lo largo de los años ha brillado con luz
propia, con resultados y soluciones contundentes, alejado de la arenga
circular, de la fútil demagogia y de las trampas publicitarias.
Fernando
Castellanos es un servidor público de tiempo completo. Es un hombre que con
sencillez y humildad dispone de ese tiempo para el estudio pleno de las
condiciones sociales en que viven las miles de familias en Tuxtla Gutiérrez,
recorriendo colonia por colonia, conversando con los jefes y jefas de familia,
y extrayendo de esas pláticas el saber sobre los problemas y necesidades que
las aquejan para después proponer soluciones.
Su
vocación por el servicio al prójimo, el respeto y la humildad que lo
caracterizan lo aprendió en el seno familiar, junto a su madre Angélica Cal y
Mayor Natarén, que enviudó de don Fernando Castellanos Coutiño cuando el
pequeño Fernando apenas tenía 12 años. La prueba para la familia fue demasiado
dura, pero ahí es cuando las personas de valor salen adelante y se van forjando
como hombres y mujeres de bien por medio de la disciplina, la tenacidad, la
educación, el trabajo, el amor a la vida y el respeto hacia los demás. Tal como
sucedió con él, que con esfuerzo y empeño ha logrado posicionarse como una
personaje político importante.
POR
QUÉ ES LA OPCIÓN
Al
escudriñar con detenimiento el desarrollo personal del joven Castellanos Cal y
Mayor, su actitud humilde frente a la gente desprotegida al saber él de primera
mano lo difícil que es sostener un hogar y más aún cuando se pierde un pilar
importe de la familia, y su deseo por serle útil a la sociedad que lo vio nacer
y crecer, solo así se puede entender cómo Fernando Castellanos ha obtenido la confianza
del pueblo, que lo sigue y apoya en su proyecto político actual.
Sin
duda de ningún género, Fernando Castellanos es digno de suceder en la
presidencia municipal, porque hay en él honestidad, experiencia, trabajo y
preparación profesional para pergeñar programas que detonen en beneficios hacia
una comunidad harta de los abusos al erario público, harta de ser soliviantada
por los caprichos del poder y cansada de que le vean la cara a cada momento.
Es
merecedor porque como parlamentario, Castellanos fue el puente para que la
sociedad fuera escuchada por el gobierno. Y como dirigente del Partido Verde,
se mantuvo íntegro y mostró capacidad para conducirlo lejos de los
compadrazgos, de la cultura clientelar, de los abusos de autoridad y de los
escándalos de corrupción, haciéndole al organismo una imagen pulcra a pesar del
descrédito que ha ganado el PVEM a nivel nacional.
Por
otro lado, la juventud de Fernando Castellanos es signo inequívoco de
vitalidad, vigor y fuerza, cualidades que debe tener cualquier persona que
desee gobernar una ciudad como la nuestra, y esta juventud no la podemos poner
en tela de juicio porque ha demostrado con saciedad no ser impedimento para
llevar beneficios y hacer política de un nivel muy superior a la que hemos
estado acostumbrados.
Y sería absurdo
compararla -dados los pormenores del eficiente desempeño político de Fernando
Castellanos- con la de otros personajes que no sólo fueron impuestos por
el poder del ayer, sino que también fue
gente que nunca conoció el sufrimiento, lo que es trabajar para tener, y que
creció sin conocer los mínimos principios morales.
Fernando Castellanos
Cal y Mayor está sobre calificado para dirigir a Tuxtla Gutiérrez, porque es un
hombre preparado, un ente político fresco, lleno de ideas renovadoras, un
apasionado por servir a los demás, que puede crear las oportunidades que la
ciudad y la sociedad requieren.
Hoy es el tiempo de
escribir otra historia.
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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