Hoy,
como nunca antes, Amadeo Espinosa Ramos no se detiene en materia de promesas. Pues
busca la diputación federal por el Distrito IX con sede en Tuxtla Gutiérrez.
Pero, ¿podrá garantizar el acceso a la educación de calidad y a la plena
cobertura de salud de todos los chiapanecos que están bajo esa circunscripción
electoral? ¿Frenará el precio de la gasolina y será él quien logre ajustar el
salario mínimo, cosa que los grandes economistas no han podido hacer después de
tantos años de escrupulosa revisión? Esas son algunas de sus tantas promesas de
campaña.
Jamás
será Espinosa Ramos una persona de fiar. Miente en todo momento. Es
traicionero. Un vil oportunista que cuando ve la ocasión de obtener jugosas
ganancias no lo piensa dos veces, aunque en su cometido tenga que llevarse
hasta a su propia madre entre las patas.
Nadie debería permitir
que Amadeo Espinosa quiera verle la cara de ingenuo. Porque es un insulto eso
de que quiera presentarse como el salvador de la patria cuando siempre ha sido
un charlatán de la política, un vividor que ha sabido adueñarse de lo ajeno, que
destruye las instituciones y que lucra con el Partido del Trabajo.
Amadeo
Espinosa Ramos es un hipócrita. Un bribón que anda proponiendo lo impensable, tratando
de ganarse la confianza de la gente que no sabe quién es, de dónde demonios
salió y ni a dónde es que se dirige. Es uno de esos políticos que nunca ha ganado
nada porque nadie votaría por él. Sin embargo, ya ha sido diputado local, dos
veces diputado federal y senador suplente, todo por la vía plurinominal.
ELBA
ESTHER ES MI MADRE
Amadeo
Espinosa es maestro de educación primaria, egresado de la Escuela Normal Rural
Mactumatzá en el año de 1975. Nunca pisó un salón de clases, pero eso no
impidió que llegara a convertirse en líder magisterial.
Hoy,
Espinosa Ramos quiere curarse en salud al proclamar urbi et orbi no conocer a su principal promotora política, Elba
Esther Gordillo Morales. La conquista de la impunidad de este peculiar
personaje de ojos coquetos inicia con Julio Peralta Esteva, ex dirigente de la
sección 7 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, de quien fue su
carga maletas.
Debido
a la relación que tenía Peralta Esteva con la dirigencia general del SNTE, es
que Amadeo Espinosa llega a conocer a Elba Esther Gordillo. Y poco a poco fue
acercándosele, aprendiendo sus gustos, susurrándole al oído, cumpliéndole
caprichos y otras cosas más. En un sinfín de ocasiones se le escuchó decir
“Elba Esther es mi madre”, confesión que vociferaba para que todos lo
escucharan y compartieran su alegría por haberse ganado la confianza y el
cariño de la otrora poderosa dueña del sindicato magisterial.
Corría
el año de 1994, Julio Peralta tenía que abandonar el liderazgo seccional por
conflictos de abuso de autoridad que lo habían puesto en contra de los maestros.
Antes de abandonar la dirigencia intentó dejar un suplente a modo pero fracasó.
A la sazón, Elba Esther Gordillo tuvo que viajar de inmediato a la ciudad de
Tuxtla Gutiérrez y convocó a una reunión en el hotel Camino Real.
Ahí,
la maestra Gordillo postula a Amadeo Espinosa como el sucesor de Julio Peralta,
pero la decisión no es bien recibida. Nadie quería al lacayo de Peralta al
frente de la S7, así que tan pronto se supo el nombre de Amadeo, de entre el
tumulto se levantó un grupo de inconformes que con gritos y rechiflas se
apodera de la sala. Poco tardó el gusto. Porque con la costumbre de siempre, “los
revoltosos” son aplacados por la rabia y las amenazas de muerte que les recetó
Gordillo Morales.
En la madrugada
siguiente, se da a conocer el nombramiento de Amadeo Espinosa como nuevo
dirigente de la sección 7 por el periodo 1994-1998.
EL
SECUESTRO DEL PT
El
éxito político, y sobre todo el financiero, lo obtuvo en el Partido del
Trabajo. Y fue el ex gobernador Julio César Ruiz Ferro quien sacó a Amadeo
Espinosa de la miseria en la que vivía, comiendo mal y vistiendo peor. Hoy ya
en nada se parece a aquel joven con andrajos en lugar de ropa y mendigando un
mendrugo de pan entre sus compañeros de escuela.
Esta
historia empieza con la designación desde Los Pinos de Ruiz Ferro como
gobernador interino del estado de Chiapas, en el gobierno de Ernesto Zedillo
Ponce de León. Para los chiapanecos Julio César Ruiz era un perfecto
desconocido, un ser insignificante venido a más por puro capricho del destino.
Así que al verse en el descrédito, comandando un gobierno que navegaba en la
ilegitimidad y en el desdoro, buscó un aliado que lo acompañara en el peligroso
camino de la política, que lo abrigara, que le dijera “Tú eres el gobernador”,
porque eso era lo que Ruiz Ferro necesitaba, cariño, mucho cariño.
De
tal suerte, Amadeo Espinosa junto con una caterva de ladrones funda en Chiapas
el Partido del Trabajo, y Ruiz Ferro fue quien lo amamantó con carretadas de
dinero salido del erario público con tal de que lo aplaudieran. Ese es el
inicio de Amadeo y de su pestilente carrera política, llena de corrupción,
abusos de poder, impunidad y con millones de pesos de orígenes inciertos.
Desde
esos tiempos, Espinosa Ramos es el soberano absoluto de esa institución
política con la que se beneficia sin recato, repartiendo los óbolos palaciegos
y económicos con Hugo Robledo Gordillo, Abundio Peregrino García y Sonia
Catalina Álvarez, sus cómplices y files servidores. Ellos, toda esa runfla de
parásitos, impiden la inclusión de gente nueva en el partido en cada periodo de
elecciones para ser ellos quienes obtengan los mejores puestos sin el menor
trabajo y con la mínima inversión.
DEFENSOR
DE DELINCUENTES
Cuando
se da la noticia del arresto de Pablo Salazar Mendiguchía, Amadeo Espinosa fue
el primero en tachar de cacería política lo que era simple y llana justicia
para el pueblo de Chiapas.
La
actitud tomada por Espinosa Ramos era entendible, ya que él había sido diputado
local en la LXI legislatura precisamente por el apoyo de Pablo Salazar, periodo
en el que se convirtió en el brazo ejecutor del ex gobernador para amedrentar y
avasallar a todo aquel líder social que se opusiera al régimen. De tal manera,
por mucho tiempo fueron del dominio público las asiduas visitas que le hacía al
preso 8476 (Pablo Salazar) en el penal de Huixtla.
Y
de esa misma forma fueron entendibles los contrasentidos a la razón y a las
leyes, los alegatos que hacía en contra del aparato ministerial que había
encontrado culpable a Pablo Salazar del fraude de 104 millones de pesos al
patrimonio del estado y del delito de asociación delictuosa, entre varios
otros.
Meses
antes de la detención, Amadeo y Salazar habían hecho un beneficioso pacto que
le permitiría al primero continuar viviendo en la política y al otro alcanzar
impunidad detrás del fuero constitucional. Amadeo lo consiguió. Pero a Pablo se
le frustraron los planes.
El
convenio consistía en que Salazar le daría 50 millones de pesos a Amadeo Espinosa
por una candidatura de lo que fuera, pero el negocio se les vino abajo por la
oportuna intervención de la policía que detuvo al ex gobernador en el
aeropuerto de Cancún. Debido a eso Amadeo Espinosa no pudo embolsarse los
millones y seguir engrosando la inmensa fortuna que ha logrado de la manera más
sospechosa.
***
En julio del año 2010, Amadeo Espinosa armó hasta la médula
a un grupo guerrillero de Villahermosa, Tabasco, con el propósito de incendiar
las instalaciones del ayuntamiento de la ciudad de Palenque. El objetivo principal
era obligar a las autoridades a que liberaran a Alfredo Cruz Guzmán, que meses
atrás había sido detenido al comprobarse un millonario atraco a las cajas
municipales siendo además sujeto de investigaciones por presuntos nexos con el
crimen organizado de Tabasco. Amadeo Espinosa argumentó que Cruz Guzmán era un
“chivo expiatorio”.
PARA NO PERDER LA COSTUMBRE
Lo de menos en este 2015 es que
alguien tome en serio las propuestas de Amadeo Espinosa o los crea. Lo
lamentable sería que después de ver para qué es que utiliza el poder, alguien lo
eligiera para lo represente en la cámara de diputados. Porque en la actualidad,
y para no perder la costumbre, Amadeo está tejiendo su red de corrupción para
llegar a lo alto y después olvidarse de sus promesas.
Así las cosas.
PARA MAGDALENA
Queridísima
prima, tú que eres una de las personas más informadas del país y sobre todo de
nuestro estado, estarás de acuerdo conmigo de que ya es insoportable que cada
vez que se les venga en gana a grupos de estudiantes o de maestros, tomen por
asalto la caseta de peaje de San Cristóbal de las Casas. Porque lo que hacen es
un robo a la sociedad, una seria violación a las leyes, un aplastamiento al
Estado de Derecho. Y la pregunta inevitable es, ¿dónde está el Caballero
de la política? ¿Para qué se le paga al Secretario de Gobierno? ¿O todo
lo que se ha dicho de Juan Carlos Gómez
Aranda es pura mentira? Au revoir.
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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