En
el año de 1956, motivado por la indiferencia y cerrazón gubernamental, nace el Movimiento
Revolucionario del Magisterio (MRM), una importante organización que luchó
valientemente contra el poderío de Adolfo López Mateos por la independencia
sindical, el reconocimiento de los derechos del gremio y la valorización
institucional como ente de transformación social a pesar de contar con muy escasos
recursos. Y fue a la mitad de la lucha, en el momento en que se apuesta por un incremento
salarial, cuando el grupo dirigente convoca a un mitin de protesta para dejar caer
todo el peso de la contienda en la persona de Othón Salazar, maestro normalista
del estado de Guerrero.
Poco
después, en una asamblea independiente lo elige representante de lo que sería
el MRM, constituido a finales del año 1957, con una presencia extraordinaria en
las primarias del Distrito Federal. Ahí dan comienzo por primera vez las
marchas y el gobierno reprime la del 12 de abril de 1958. Pero el 30 de abril
de nueva cuenta los maestros marchan y toman las oficinas de la Secretaría de
Educación Pública y obligan al gobierno a negociar.
En
ese 30 de abril los maestros celebraron la victoria por conquistar el miedo y haber
podido doblegar –aunque haya sido por la fuerza- al gobierno represor e
insolente de López Mateos que no sólo tenía reprimido el movimiento de los
ferrocarrileros y el de telefonistas, sino también mantuvo en el descontento político
y social a los estados de Morelos y Guerrero culminando su atroz administración
con el asesinato del dirigente campesino Julio Jaramillo y los encarcelamientos
del líder Genaro Vázquez, del periodista Filomeno Mata (hijo) y del célebre
pintor David Alfaro Siqueiros, que recibió el indulto del propio presidente.
Estando
el magisterio en plena lucha por modernizar al sindicato, habla que Othón
Salazar es un líder natural, y disciplinan sus palabras, su entusiasmo, su coraje,
su cordialidad y sus obsesiones. Él, inmerso en la organización del
profesorado, es opuesto a los que usan el lenguaje político sólo como vehículo
promotor del ascenso y la rapacidad; convive y externa sus planes colectivos y
anima a los que nunca serán oportunistas, los fieles al compromiso del
cardenismo, los convencidos de su lugar (humilde e irrenunciable) en la lucha
de clases.
***
Hasta
el día de hoy, el papel del verdadero líder magisterial es por entero del
maestro Othón Salazar. Y ni en la esfera nacional y estatal hay alguien que
logre representar en lo más mínimo lo que significó Salazar para el movimiento,
para la lucha sindical, para la autonomía que se perdió con el paso del tiempo
y para la dignidad laboral del maestro en su conjunto. Fue un hombre íntegro,
profesional y humanamente hablando.
Los dirigentes
magisteriales de las últimas décadas son el claro ejemplo del arribismo, de los
beneficios que se reparten y comparten entre la clase gobernante del momento,
del “atáscate ahora que hay lodo”. Porque los que hoy se pavonean presumiendo
sus nombramientos y sus “títulos sin vigencia” no son más que conquistadores
del poder y amantes del derroche.
Elba
Esther Gordillo Morales, junto a su predecesor Carlos Jonguitud Barrios, fue un
paradigma en extremo alejado al del buen guía. El liderazgo que ella desempeñó por
más de dos décadas condujo al SNTE por derroteros aviesos, ignominiosos,
atestado de corrupción y de supuestos casos de exterminio a la oposición. Sólo
a alguien hambriento de poder y riquezas pudo ocurrírsele desfigurar el aparato
orgánico para autotramitar la eternización de su hegemonía, podemos hacer
memoria que ella osó cambiarle el nombre a la dirigencia nacional antes de cada
elección para poder continuar en el puesto y disfrutar de las mieles por mucho
más tiempo de lo legalmente permitido.
Y es a
ella a la que le debemos el nulo avance educativo en el país, sobre todo en los
estados de Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán donde además de impedir la
inclusión de gente interesada en la reivindicación del sindicalismo
magisterial, el prestigio del maestro y el reforzamiento de la educación, creó
grupúsculos que nada más esperaban su salida para adueñarse de sectores amplios
del profesorado y del imperio de la impunidad, verbigracia, secciones 22, 14, 7
y 18 que ahora se encuentran conspirados y aglutinados en la terrible CNTE.
En
Chiapas, Amadeo Espinosa Ramos, Hugo Roblero Gordillo, Abundio Peregrino García
y Víctor Ancheyta Bringas han hecho lo mismo, destruir y abusar del magisterio.
El caso más descarado de todos es el de Amadeo Espinosa, que hoy por estar en
campaña electoral trata inútilmente de desligarse del cobijo que en su momento
le prestó la maestra Gordillo Morales.
***
Una vez
llegados hasta este punto, y sin ninguna posibilidad de evitarlo, ¿qué podemos
hablar del liderazgo que asume en la actualidad el veracruzano Adelfo Alejandro
Gómez? ¿Qué ha hecho por el gremio magisterial en cuanto a mejoramiento de los
derechos sindicales que devenga en lo sucesivo en elevar el nivel educativo del
estado (lo primordial) y en el otorgamiento de credibilidad en la postura del
maestro (hace mucho tiempo perdida) frente a los retos de la época?
La
respuesta desconsuela, pero la verdad es que por la tozudez de Adelfo Gómez la
mayoría del grueso del profesorado ha extraviado el rumbo: en lugar de buscar
el desarrollo común en materia educativa su caminar es siempre hacia la
creación de conflictos, esos que tanto daño le han hecho a Chiapas. Lo más
catastrófico es que los maestros sin darse cuenta son usados como carne de
cañón para desestabilizar el estado, amedrentar al gobierno, presionar para la
consecución de los beneficios (léase caprichos) que quedarán en las manos del
mismo Adelfo Gómez y de su camarilla que dirige esa falange de coerción
política llamada Bloque Democrático, y no en la totalidad del grupo.
A la
sazón, ¿qué ha significado Adelfo Gómez para la educación en Chiapas dados los
pormenores vandálicos y corruptos del magisterio que tan ambiciosamente lidera?
Pues la apoteosis de la depredación económica y la avaricia de control y poder.
***
El
movimiento actual del magisterio, concatenado a las obsesiones de Adelfo Gómez,
es notable no por su entrega y confianza de que algún día le ganarán a la
razón, sino por las deslealtades que suscita y mantiene como símbolo de una
pseudo lucha por los derechos del magisterio en oposición al gobierno.
Ahora,
¿qué es ser líder magisterial en estos tiempos? Tal como Jonguitud Barrios y
Elba Esther Gordillo lo hicieron en su momento, y así como Adelfo Alejandro
Gómez lo hace hoy en la sección 7, es eternizar la disidencia magisterial y
lanzar campañas de odio en contra del gobierno y de la educación elemental con
el objetivo final de alcanzar la cúspide del poder.
Si
comparamos los hechos con que vistió al movimiento magisterial el líder Othón
Salazar y los resultados del mismo, Adelfo Gómez queda como un arribista, como
un vil vándalo.
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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